Información en manos de la IA (y el colapso de la confianza)
El lenguaje es un sistema que construye la realidad y la noticia informa sobre lo que ocurre a nuestro alrededor.
La publicación del último reporte de Reuters Institute for the Study of Journalism, “Digital New Report 2025” y “Predicciones para el Periodismo 2026”, revelan una transformación profunda respecto a nuestra relación con los hechos y la forma en que entendemos al mundo.
Tras la llegada de la Inteligencia Artificial (IA) Generativa, Reuters confirma la transformación de un modelo específico de hacer periodismo y revela algo que hemos observado por años: los medios tradicionales pierden terreno frente a redes sociales, principalmente videos en TikTok y YouTube.
De acuerdo con su reporte, en nuestro país, solo el 14 por ciento paga por noticias, una cifra que ha permanecido así desde 2021. Revela, también, que las personas jóvenes prefieren creadores, influencers y chatbots de inteligencia artificial sobre periodistas y medios tradicionales.
En consecuencia, para el 2026, Reuters predice una caída brutal en el tráfico desde buscadores, lo cual se encamina hacia lo que llaman “Google Zero”, donde las respuestas directas generadas por IA desplazan las visitas a sitios web. Un efecto lógico del uso masivo de la IA como medio informativo que explotó tras el lanzamiento de ChatGPT en 2022.
Obtenemos respuestas sin necesidad de visitar las fuentes, entonces ¿qué pasa con el contexto? ¿Con la capacidad de seguir el hilo de una investigación y llegar a nuestras propias conclusiones?
La IA generativa promete simplificar todo y, en el proceso, vacía lentamente los espacios donde antes construíamos nuestro propio entendimiento. Esto nos lleva a una reflexión necesaria sobre nuestra interpretación de la realidad.
Ferdinand de Saussure, considerado padre de la lingüística moderna, planteó que nuestra percepción del mundo sucede a partir del lenguaje. Define a este último como un sistema de signos donde el significado se construye a partir de las diferencias de palabras dentro de ese sistema. Para Saussure, la sociedad se organiza simbólicamente a través del lenguaje y ese lenguaje determina qué podemos nombrar, qué podemos ver y, finalmente, cómo nos relacionamos.
Esto importa porque el lenguaje mismo, a través del cual accedemos a la información y nos comunicamos, con el uso de la IA generativa, se transforma a una velocidad que nunca antes se había visto. En línea con la teoría de Saussure, los modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM, por sus siglas en inglés), al producir texto y ser ahora uno de los medios principales de acceso a las noticias, redefinen la forma en que los seres humanos nos relacionamos con el conocimiento y entre nosotros.
Reuters Institute afirma que la confianza en el periodismo se estanca en niveles bajos y las personas evaden las noticias por saturación. Además, que estamos en una época en la que cada uno consume lo que confirma sus creencias, al seguir a creadores que refuerzan su visión del mundo y evitar información que incomoda. La polarización es política y, a su vez, epistemológica, pues discordamos – incluso – sobre la veracidad de los hechos.
La fragmentación es consecuencia directa de cómo el sistema simbólico que Saussure describió – el lenguaje – es producido por algoritmos y modelos de IA que tienen credibilidad ante la humanidad, pero no responsabilidad ni consecuencia sobre lo que nombran.
El significado se construye por algoritmos, LLMs, plataformas que deciden qué palabras, qué narrativas y qué marcos interpretativos nos llegan. Cedemos voluntariamente al espacio donde antes construíamos nuestro propio pensamiento. Esa es la batalla de hoy.
Si la IA generativa se consolida como el principal canal de información, enfrentaremos una mutación profunda del sistema simbólico. En ese nuevo escenario, verificar se convertirá en una condición básica de acceso a la verdad.