Tiffany Score y Steven Mills, una pareja de Florida, demandó a una clínica de fertilidad tras descubrir que la bebé que tuvieron no es biológicamente suya.De acuerdo con los primeros informes, los doctores habrían cometido un supuesto error en la implantación de embriones durante un tratamiento de fecundación in vitro.Tiffany Score y Steven Mills presentan demanda a clínicaDe acuerdo con New York Post, Tiffany Score y Steven Mills presentaron la demanda contra Orlando IVF Life, Inc., y el jefe de endocrinología reproductiva de la clínica, el doctor Milton McNichol.Un documento legal, citado por el medio extranjero, reveló que en abril de 2025 a la pareja se le habría implantado por error el embrión de otra paciente en el útero de Score.La pareja había almacenado tres embriones viables en la clínica en 2020, confiando en el proceso de fecundación in vitro que permite conservar embriones hasta lograr un embarazo. Tras la implantación, Score dio a luz a una niña el 11 de diciembre de 2025.¿Cómo descubrieron que su bebe no era suya?Luego de que tuvieron a su bebé, los padres afirmaron que detectaron irregularidades inmediatas, ya que ambos son “caucásicos” y el bebé “mostraba la apariencia física de un niño racialmente no caucásico”.Posteriormente, se sometieron a pruebas genéticas que confirmaron que la niña no tenía “ninguna relación genética” con ninguno de los dos.Ante la situación, el abogado de la pareja, John Scarola, envió una carta a la clínica el 5 de enero exigiendo que se reuniera a la menor “con sus padres genéticos” y que se aclarara qué ocurrió con los embriones originales.Tiffany Score y Steven Mills sostuvieron en su demanda que desarrollaron un “vínculo emocional intensamente fuerte” con la bebé durante el embarazo y después de su nacimiento.Pese a que expresaron su disposición a criarla, señalaron una obligación moral y legal de entregarla a sus padres biológicos si estos así lo desearan.Ahora la parte legal demandante busca una orden judicial de emergencia para que la clínica alertara a posibles pacientes afectados, realizara pruebas genéticas y revelara si existieron más casos de confusión de embriones.En tanto, la jueza Margaret Schreiber reconoció que el caso planteó un escenario complejo, al señalar que “no hay mucha ley de Florida” aplicable a situaciones similares.APC