Ni la IA se salva del cliché. Si le pedimos que nos entregue una imagen de alguien cocinando una carne a la parrilla es más que probable que nos devuelva la de un hombre fornido: es difícil luchar contra los estereotipos (aunque seas una inteligencia artificial). Pero parrilleras haberlas, haylas. Y son mucho más corpóreas que las meigas. Son mujeres que demuestran que para cocinar al fuego hace falta oficio, pero también sensibilidad. El pasado 20 de enero, el cocinero argentino Javier Brichetto convocó en Madrid a cinco de ellas, cada una de un perfil, para cocinar en su restaurante madrileño Piantao. « La parrilla no tiene género : hay que poner en valor la sutileza y elegancia de la...
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