El Tribunal de París pronunció el martes por la noche una sentencia que resuena con el caso de Gisèle Pelicot . Los magistrados condenaron al exsenador francés Joël Guerriau a cuatro años de prisión (con dos años y medio incondicionales) por haber dado MDMA sin su consentimiento a la diputada macronista Sandrine Josso con el objetivo de agredirla sexualmente. Pese a la gravedad de los hechos, este miembro del partido Horizontes del exprimer ministro Édouard Philippe (centro-derecha) no será encarcelado a corto plazo. La corte no pidió una aplicación inmediata de la pena y los abogados del condenado anunciaron que recurrirán el veredicto. Tras el dictado de la sentencia poco antes de las diez de la noche, Josso, de 50 años, expresó «su inmenso alivio» por lo que representa tanto para ella «como para la causa» feminista. « Me han creído . Se ha reconocido la constancia y la coherencia de mis declaraciones», destacó. Esta representante se ha convertido desde finales de 2023 en uno de los rostros en Francia de la lucha contra la sumisión química. Poco después de que la drogara Guerriau, se implicó en la asociación 'M'endors pas' (No me duermas), cofundada por Caroline Darian , la hija de Gisèle Pelicot, que fue drogada durante años por más de 50 desconocidos reclutados por su marido, Dominique, que la sedaba y adormecía. La sorprendente agresión de Guerriau, de 68 años y que dimitió de su escaño en octubre del año pasado, tuvo lugar el 13 de noviembre de 2023. Ese día había invitado a su compañera diputada —ambos formaban parte de la coalición afín al presidente, Emmanuel Macron — a tomar una copa de champán en su piso para celebrar su reciente elección como senador. Durante ese encuentro, que él había insistido que tuviera lugar en su piso en lugar del restaurante de la Asamblea, le sirvió una copa de champán en que había vertido MDMA, una sustancia química ilegal con efectos euforizantes y conocida popularmente como éxtasis. Después de que la diputada bebiera del vaso que le había dado el senador, « empecé a sentir náuseas (…). Tenía palpitaciones y me temblaban las piernas», explicó Josso durante el juicio, que empezó el lunes. A pesar de ello, la víctima tuvo la fuerza suficiente de llamar a un taxi y escapar del piso del senador. Después de que la llevaran primero a la Asamblea Nacional, terminó esa noche en urgencias. Los test que le hicieron mostraron que había en su cuerpo una gran cantidad de MDMA , equivalente al doble de la dosis que toman los fiesteros y que podría haberle provocado la muerte. Durante las inspecciones en el piso parisino del senador, los agentes hallaron pruebas que apuntaban a un acto voluntario, como el hecho de haber encontrado una bolsita con éxtasis y varias búsquedas recientes en internet más que sospechosas ; por ejemplo, sobre cómo comprar MDMA y cuáles son las drogas de los violadores. Sin embargo, este político, que en 2018 había votado a favor de una ley para definir el delito de sumisión química , no reconoció la intencionalidad de esos hechos y se excusó con una serie de argumentos victimistas. Aunque sí que admitió haberle dado una copa de champán en que había esa droga, dijo que lo hizo por error, ya que pensaba que se trataba de un medicamento contra la depresión que había vertido el día antes al estar supuestamente deprimido en ese momento por la muerte de su gato . «Nunca tuve la intención de agredir a Sandrine Josso. Estoy abatido», declaró el exsenador. Unas explicaciones que no convencieron a los jueces que lo condenaron con una pena parecida a la solicitada por la Fiscalía.