Mudarse a Finlandia es una opción muy contemplada entre algunos perfiles profesionales españoles puesto que el país goza de una gran calidad de vida, una naturaleza de ensueño y, lo más importante, muchas oportunidades laborales que están mejor pagadas que en nuestro país. Por ese motivo muchos jóvenes apuestan por mudarse, como mínimo durante un tiempo, allí. Frente a sus puntos positivos, de hecho, solo hay el alejarse de familia y allegados y el tener que despedirse del buen tiempo . Pero, ¿hace realmente tanto frío? ¿Cómo es vivir y trabajar durante meses a temperaturas bajo cero ? La madrileña Nerea Bartolomé , que vive precisamente en el país nórdico , lo acaba de contar en su perfil. Ella es una arquitecta que tras el Covid, hace cuatro años, acabó marchándose a Finlandia, donde ha pasado por varios empleos y ciudades, incluida la zona de Laponia. Ahora se acaba de mudar a Helsinki y ha querido explicar cómo es un « un día trabajando como arquitecta en Finlandia en invierno », teniendo en cuenta que sale de casa a las 7 de la mañana y está a -6 grados. La publicación se acerca ya a las 30.000 visualizaciones. «Hoy tengo un día bastante movido» con un 'workshop' por la mañana y luego una visita de obra, expone ella. De la formación apenas enseña nada, solo dos momentos en los que les enseñan usos de materiales de construcción. Sobre las 13.15 horas explica que ya tiene que ir a la obra y que en ese momento están a -7 grados pero con sensación térmica de -12 grados, por lo que enseña todas las capas de ropa (entre ella, dos abrigos) que se pone par pasar el mínimo frío. Al cabo de un rato Nerea ya está al aire libre, en un paisaje totalmente nevado y frente a la obra . Ella incide en que en Finlandia normalmente se utilizan contenedores para hacer las oficinas y se pone un casco de seguridad para ir a la revisión del proyecto. La arquitecta habla en inglés con un operario mientras chequea membranas impermeables de la construcción y ve que están mejor que la anterior visita. «Pues ya está, esto es todo lo que tenía que hacer por hoy», comenta la joven, que está un poco triste porque su proyecto en esa obra ya se ha acabado y que coge la furgoneta que ha alquilado para la ocasión para devolverla y poder ir a casa. Es después de dejar el vehículo cuando Nerea hace, muy emocionada, una reflexión: «Son las 4 de la tarde y acabo de salir y... ¡mirad cuánta luz! ». A la joven le parece «increíble» porque, detalla, «hace 20 días cuando salía de trabajar era completamente de noche y ahora de verdad no te puedo describir cómo de feliz me hace esto ». Nerea comenta que solo con ver sus vídeos desde el verano se puede comprobar cómo en Finlandia llega a cambiar el paisaje y el clima con el paso de las estaciones y puntualiza, por ejemplo, que ahora «todo está muy blanquito» y vacío «pero luego en primavera está todo precioso y el verano es increíble». Mientras lo cuenta va a coger el bus e insiste con su sorpresa porque hace 20 días cuando hacía lo mismo «estaba todo tan oscuro que tenía que utilizar el teléfono para decirles del autobús que parase». «Y ahora no, ahora me ven », destaca la joven, que insiste que «parece una tontería, pero es que es increíble». En el tramo final del vídeo, Nerea acude a una librería a comprarse un libro del que hace tiempo leyó el principio y que le marcó porque hablaba de «la diferencia entre gustar y amar ». «Cuando te gusta una flor, la arrancas. Cuando amas una flor, la riegas todos los días», explica ella en base al libro. Todo ello le lleva a defender que «la vida es eso: seguir regando, aunque el invierno sea lo más oscuro y lo más largo que existe, pero pues algo florecerá». «Y no te estoy hablando ni de flores ni de plantas», sentencia ella.