En Finlandia no llevan calcetines térmicos para calentarse los pies a -20 grados: usan esto que todos tenemos en casa
Con la bajada de temperaturas registrada en los últimos días en buena parte de España, cualquier consejo para combatir el frío es bienvenido. Salir a la calle cuando cae el sol se ha convertido en todo un reto, especialmente para los más frioleros. Aunque existen múltiples soluciones para combatirlo, desde parches térmicos hasta calcetines calefactables, en los países nórdicos recurren desde hace décadas a un método sorprendentemente simple, barato y eficaz, que no requiere electricidad ni productos especiales y que, en muchos casos, ya tenemos en casa.
Cuando el termómetro desciende varios grados bajo cero, incluso trayectos cortos pueden hacerse bola. A lo largo del invierno resurgen todo tipo de trucos para mantener el calor corporal, aunque no todos cumplen lo que prometen. En ocasiones, las soluciones más eficaces son también las más sencillas.
Por qué los pies se enfrían con tanta facilidad
Los pies son una de las partes del cuerpo que más rápidamente pierden calor. Producen menos energía térmica y, cuando hace frío, el organismo reduce el flujo sanguíneo hacia las extremidades para proteger los órganos vitales. A ello se suma que el aire frío se acumula a ras de suelo, enfriando aún más el calzado. Mantener los pies fríos de forma constante puede incluso ser indicio de problemas circulatorios.
El método tradicional que sigue funcionando hoy
En los países del norte de Europa, donde las temperaturas pueden alcanzar los -20 grados, se utiliza desde hace años un remedio tan simple como eficaz: colocar una pieza de cartón corrugado dentro del zapato, justo debajo de la plantilla. Este material actúa como aislante natural gracias al aire atrapado entre sus capas, creando una barrera térmica que impide que el frío del suelo llegue directamente al pie.
A diferencia de otros métodos, como el papel de aluminio o las plantillas térmicas desechables, el cartón no retiene el calor de forma artificial, sino que aísla sin impedir la transpiración. Además, se adapta con facilidad a la forma del pie al caminar, lo que mejora la comodidad durante su uso prolongado.
Un aislante eficaz y accesible
La clave de este truco reside en la estructura del cartón corrugado. El aire que queda atrapado entre sus capas es uno de los mejores aislantes térmicos naturales, lo que explica su eficacia incluso en climas extremos. En caso de no disponer de este tipo de cartón, también pueden utilizarse materiales similares, como el cartón de envases de leche, recortados a la medida adecuada.
La importancia del calzado y los calcetines
El aislamiento del zapato es solo una parte de la ecuación. Los expertos recomiendan utilizar calcetines de lana virgen o lana merino, materiales que conservan el calor y regulan la humedad de forma eficaz. Asimismo, es importante que el calzado no quede demasiado ajustado, ya que la presión dificulta la circulación sanguínea y aumenta la sensación de frío.