Las empresas brasileñas califican como un “tarifazo” la decisión del gobierno de México de imponer aranceles de hasta 50 por ciento a importaciones de determinados productos provenientes de países sin tratado comercial, una política que comenzó a aplicarse este enero y que, aseguran, fue unilateral y sorpresiva. De acuerdo con representantes de la industria, la medida encendió alarmas en Brasil, que ve amenazada su competitividad en uno de sus principales mercados de América Latina y advierte por impactos en precios, volúmenes de exportación e inversiones futuras.“Fue un balde de agua fría”, resume Constanza Negri, gerente de Comercio e Integración Internacional de la Confederación Nacional de la Industria (CNI) de Brasil, la principal entidad que nuclea a la industria del país.Según explicó a MILENIO, la preocupación se debe a que la medida apunta específicamente a bienes industriales, y a que se conoció pocos días después de la visita a México de una delegación comercial de 150 personas encabezada por el vicepresidente brasileño Geraldo Alckmin, que había dejado el compromiso de avanzar en la modernización de un acuerdo comercial bilateral. “Va a contramano de lo que queremos como industria y de lo que entendemos es el espíritu de la negociación de un acuerdo comercial”, señala.Brasil es el quinto país más afectado por la nueva política comercial mexicana, detrás de China, Corea del Sur, India y Tailandia. En total, 206 productos de la industria de transformación brasileña quedaron expuestos al aumento de tarifas. En 2024, esos bienes representaron exportaciones por mil 400 millones de dólares, equivalentes a 12 por ciento de las ventas totales de Brasil a México.Los sectores más comprometidos son el automotriz, que concentra casi un tercio del monto afectado, seguido por químicos (16.5 por ciento), metalurgia (12.8 por ciento), productos de caucho y plástico (12.3 por ciento), celulosa y papel (8.9 por ciento) y maquinaria y equipos (5 por ciento). En todos los casos se trata, mayormente, de insumos intermedios, lo que agrava el impacto porque encarece cadenas productivas integradas entre ambos países y no solo productos finales.Negri subraya que todavía es temprano para medir el impacto real, pero anticipa dos posibles reacciones empresariales: aumentos de precios o ajustes en cantidades exportadas. “Vamos a saber el verdadero efecto cuando veamos los volúmenes de exportación en los próximos meses”, explica.A su juicio, la exposición de Brasil se explica por dos factores: el peso de su industria manufacturera en la región y la falta de un acuerdo comercial más moderno y ambicioso con Méxicoque hubiera permitido evitar quedar dentro del alcance de la medida.El problema, advierte la brasileña, es que los acuerdos comerciales vigentes entre ambos países no alcanzan para amortiguar el impacto. Brasil y México operan actualmente bajo tres instrumentos: el Acuerdo de Complementación Económica 55 (ACE 55), que garantiza libre comercio únicamente para el sector automotor; el ACE 53, que otorga preferencias arancelarias parciales y limitadas a un conjunto reducido de productos; y el Acuerdo de Preferencia Tarifaria Regional, firmado en los años 80, que concede descuentos de apenas 20 por ciento. Según la CNI, esa cobertura resulta insuficiente frente a aranceles que llegan hasta 50 por ciento, dejando a una parte significativa de las exportaciones brasileñas en clara desventaja frente a competidores con tratados de libre comercio con México.Impacto para importadorDesde la Cámara México-Brasil (Camebra), su director Liborio Rauber es aún más tajante. “No hay otra forma de denominarlo más que tarifazo”, afirma y coincide en que la medida implica un paso atrás para el avance que se consiguió gracias a las reuniones bilaterales del año pasado.Para Rauber, el impacto inmediato recae sobre el importador mexicano, que enfrenta mayores costos y reglas más inciertas. Uno de los sectores que grafica con mayor claridad esta situación es el avícola. “Si Brasil no exporta pollos a México, puede exportarlos a China”, explica. La industria brasileña, dice, tiene una capacidad de reacción muy rápida y múltiples mercados alternativos. “He visto pollos empacados para Arabia Saudita a los que se les cambió la etiqueta para Europa”. Según Rauber, el arancel no frena la producción brasileña, pero sí reconfigura flujos comerciales y deja a México con menos opciones o precios más altos.“Entre los primeros efectos ya se observan compras y ventas de pánico, adelantamiento de operaciones y, sobre todo, incertidumbre”, insiste.El caso NaturaNatura, la multinacional brasileña de cosméticos, enfrenta impactos en 454 fracciones arancelarias, que incluyen productos terminados, componentes e ingredientes. La empresa opera en Celaya, Guanajuato, donde tiene su segunda mayor planta en América Latina, con más de mil 100 empleados y una capacidad de producción que supera los 520 millones de unidades anuales.“Por el momento no planeamos incrementar precios ni tenemos identificada escasez de productos, pero son riesgos que existen y que tenemos que manejar”, explica en diálogo con MILENIOAna Beatriz Macedo da Costa, vicepresidenta de Asuntos Jurídicos, Sustentabilidad y Reputación Corporativa de la compañía. Advierte, sin embargo, que los cambios arancelarios obligan a las empresas a revisar constantemente sus cadenas productivas y logísticas, lo que puede impactar costos y retrasar decisiones de nuevas inversiones.Hoy, 50 por ciento del portafolio de Natura ya se produce en México. De cara a 2026, la compañía planea fabricar 60 por ciento de su portafolio total en el país, una estrategia que se aceleró justamente para mitigar riesgos comerciales.Según estimaciones de la CNI, un acuerdo comercial más moderno podría sumar 13 mil 800 millones de dólares al PIB conjunto, aumentar el comercio bilateral y atraer inversiones productivas.Sin embargo, la agenda de la Secretaría de Economía de México estará abocada a la negociación del T-MEC durante el primer semestre de 2026, lo que dificulta que se lleve adelante el reclamo del sector privado brasileño.Mientras tanto, el tarifazo ya empezó a reordenar el tablero. El resultado, advierten en Brasil, puede ser una relación comercial más frágil justo cuando ambos países buscaban fortalecerla.AKMD