Alguien dijo que la calidad de la educación se mide no en la excelencia, sino en la media: son los alumnos del montón los que nos dicen cómo estamos, no los excelentes, que son excepciones caprichosas, igual que los genios. Tal vez suceda lo mismo con los libros. Hace unos días, Elvira Navarro retomaba un lamento del crítico y escritor Jorge Carrión, que opina que en las últimas décadas el nivel de la literatura ha bajado muchísimo, y que esto se ve, sobre todo, en la literatura popular. Ponía de ejemplo los últimos premios Planeta, y señalaba que en el siglo pasado Stefan Zweig era un best seller. En el XIX podríamos señalar a Dickens, y en el XVIII a...
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