Después de una actuación quirúrgica en el
Real Sociedad-Barcelona, con numerosas intervenciones del
VAR que enojaron al
Barça, el equipo arbitral abandonó las instalaciones de
Anoeta sin ocultar su satisfacción por la labor realizada. Se abrazaron efusivamente en el mismo aparcamiento del estadio, antes de salir, mostrando su alegría sin discreción alguna, con unos testigos inesperados. Y es que el presidente barcelonista,
Joan Laporta, se dirigía a su vehículo para abandonar también el estadio cuando se encontró, justo delante suyo, con la escena de mutuas felicitaciones y satisfacción del equipo arbitral comandado por
Gil Manzano. El árbitro principal había sacado de sus casillas incluso a un tipo tan frío como
Frenkie de Jong en el campo y, desde el VAR, en
Las Rozas,
Del Cerro Grande había peritado varias acciones que acabaron perjudicando al Barça. El propio
Flick le felicitó irónicamente en sala de prensa.
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