Julio Rodríguez, el 'ángel de Adamuz' de 16 años que rescató a víctimas tras el accidente ferroviario
Los Reyes de España, en su visita al lugar donde ha ocurrido la tragedia ferroviaria de Adamuz (Córdoba), han agradecido sinceramente la labor de auxilio que muchos jóvenes de la localidad realizaron en los primeros momentos del accidente. Hasta el momento se conoce que han fallecido al menos 42 personas y hay más de una veintena de desaparecidos, aunque las intensas labores de búsqueda no han cesado desde este fin de semana
Uno de los chicos a los que Don Felipe y Doña Letizia es Julio Rodríguez, de 16 años, quien no dudó ni por un momento ponerse a disposición de las autoridades para ayudar en todo lo que pudo en un accidente que él mismo calificó de "masacre". Julio declaró a EFE que "Me han dado la enhorabuena, porque por mi corta edad lo que pudimos hacer es un acto bastante bonito y que debería hacerlo toda la gente".
Como Sus Majestades le explicaron, pocas personas a su edad tienen la entera o están "capacitados para una situación" de estas características, y apremiaron su valor. Según él mismo relataba, su cuerpo se "transformó en otro" a medida que contemplaba "imágenes bastante duras" en el lugar del siniestro. Sintió como su cuerpo se "transformó en otro", lo que ha calificado como "una cosa inexplicable". Julio no se amedrantó ni se dejó llevar por el miedo, al contrario: se obligó a sí mismo a "darlo todo por la gente".
Regresaba de una tranquila tarde de pesca
El joven Julio Rodríguez ha sido apodado como "el ángel de Adamuz" por su rápida y diligente actuación durante la tragedia. Como él mismo contaba, en ese momento se encontraba regresando a casa después de pasar el domingo pescando con un amigo, cuando a la entrada del pueblo se encontraron "con dos coches de policía y una ambulancia a todo gas". Tras contactar y recibir la aprobación de su madre, que viajaba con ellos, siguieron a un vehículo de emergencias hasta llegar a la zona del accidente.
"Aquí vimos todo lo que esto suponía, y nuestro cuerpo se transformó en otra cosa, en poder ayudar al máximo, en poder hacer todo lo que estaba en nuestra mano, y, bueno, intentamos hacer todo lo que pudimos", aseguraba Julio, según recoge EFE. El tren Iryo "estaba más o menos controlado" y "había policías y bomberos dentro sacando a la gente" pero luego se descubrió "que había otro unos 800 metros más para allá, que estaba en un estado más crítico".
"Mi amigo y yo nos hicimos ese camino corriendo, fuimos de los primeros en llegar y nos encontramos con la masacre", confesó. Lejos de bloquearse, los jóvenes comenzaron a "ayudar a mucha gente que estaba desesperada porque no podía salir". "Les dijimos que ya habíamos llegado, que se tranquilizaran", asegura, hasta que los servicios de emergencias iniciaron su rescate.
Pero en el camino se sucedían "imágenes muy duras" de personas fallecidas y si miraban para un lado u otro, se encontraban "cuerpos de personas que desgraciadamente ya no tenían vida". Aún así, su determinación era ayudar a las personas que aún vivían. Dos días después, Julio asegura que no se encuentra mal psicológicamente ni necesita la ayuda que le han ofrecido en su instituto los servicios sanitarios, si bien reconoce que igual "en unos días sí que llega ese trauma".
Julio también contó a los medios de comunicación que ellos fueron de los primeros en llegar hasta los trenes y que estuvieron sacando y acompañando a varias personas para que fueran atendidas y recibieran cuidados. Estos voluntarios actuaron con presteza hasta que, al poco tiempo, llegaron para hacerse cargo de la situación.
Durante una entrevista en el programa de Toñi Moreno en Canal Sur, Julio tuvo un momento realmente emotivo en directo. El padre de una de las personas a las que el joven cordobés ayudó a escapar del tren le expresó su infinito agradecimiento por salvar la vida de su hijo, y se deshizo en elogios hacia él. El hombre también expresó sus deseos de ir a visitarle para darle un abrazo y agradecerle en persona cuando su hijo se recupere.
El párroco de Adamuz, Rafael Prados, aseguraba que el caso de Julio ha sido solo una de las tantas muestras de solidaridad que han sucedido estos días en el pueblo, todo un "orgullo" para sus habitantes. Aunque no pudo habilitar la iglesia para acoger a los pasajeros (debido a la distancia), consiguió acomodar la nave del coro de la Virgen del Sol, hasta donde se enviaron mantas, comida y colchones. Allí se alojaron los afectados que "no necesitaban atención médica urgente", que fueron atendidos con todo lo que aportaron los vecinos.