La racanería del Atlético de Simeone
Lo del Alavés se ha visto multitud de veces en el Metropolitano y por repetitivo empieza a hartar al personal. El Atlético hizo un partido normal, bueno a ratos, pero suficiente como para ganar con facilidad a los vitorianos, que están en puestos de descenso y no hacen un gol ni al arcoíris. Es verdad que el Atlético generó las ocasiones suficientes como para ganar holgadamente, pero una vez llegó el gol en un gran cabezazo de Sorloth, volvió la manía de siempre. Esa característica tan recurrente para el Cholo Simeone independientemente de cuál sea el escenario y el rival.
La realidad es que el equipo rojiblanco terminó pidiendo la hora cuando no tenía necesidad alguna y en ello participó muy activamente el Cholo. Quitó a un mediocampista como Cardoso para meter un central con Le Normand y quitó al delantero noruego para meter a un lateral como Molina. Esas señales las nota el equipo, hecho a imagen y semejanza de su entrenador, pero también le llegan a un público que pitó ocasionalmente su descontento.
Varios centros en los minutos finales, que cerca estuvieron de llevar la igualada al marcador, hacen inevitable la crítica de una parroquia que cree que hay plantilla para bastante más. La sensación es que se juega con el freno de mano echado y que se intenta controlar el marcador. Lo suyo sería tener ambición y esperar más cosas de un equipo que está haciendo una temporada que deja mucho que desear.
Quedan diez días de enero y hay rumores varios sobre quién o quiénes serán los jugadores que sustituyan las salidas en este mercado de invierno, pero lo importante es que quien llegue mejore su rendimiento en lugar de bajarlo, algo bastante habitual en el Atlético de los últimos años. No puede ser que la plantilla sea siempre peor en junio de lo que se presenta en septiembre y para eso hay que aumentar el nivel de exigencia, con la obligación de estar más cerca de Real Madrid y Barcelona. No hay que fijarse tanto en el Villarreal o el Espanyol por el bien del propio Atlético.