Llena de historia y rodeada por una muralla con forma de estrella: así es la ciudad con el carnaval más antiguo de España
Ciudad Rodrigo se eleva sobre un montículo y su muralla está salpicada por las siete puertas que servían para acceder intramuros, donde se alzan los palacios renacentistas que en otras épocas albergaron a las familias nobles de la zona
Románico, gótico y mudéjar: viaje por la historia del arte en este pueblo de Extremadura de apenas 1.700 habitantes
Ataviados con máscaras y disfraces en los que se invertían los roles tradicionales, y cargados de sátira, burla y de excesos, la celebración colectiva del carnaval hunde sus raíces en las fiestas griegas que recordaban a Dioniso, el dios del vino, y en las saturnales romanas, en las que por unos días no existían las jerarquías sociales y los esclavos podían comportarse como personas libres. Enmarcadas después en el calendario litúrgico cristiano, era una época para comer y beber sin restricciones justo antes del ayuno de la cuaresma. De ahí heredó su nombre: 'carna vale', adiós a la carne.
El carnaval es una fiesta que ha ido evolucionando a lo largo de los siglos y que en cada lugar tiene sus peculiaridades; desde las elegantes máscaras de la aristocracia veneciana a la mixtura europeo-atlántica de los carnavales de Canarias, pasando por los pasodobles, cuplés y popurrís de Cádiz, la samba brasileña o la famosa batalla de naranjas del Carnaval de Ivrea (Italia) que representa el desafío al poder feudal y que está considerado como uno de los más antiguos de Europa.
Su homólogo en España es el Carnaval del Toro, en Ciudad Rodrigo (provincia de Salamanca), una población de aire medieval con mucho encanto y alguna que otra peculiaridad: su muralla tiene una curiosa forma de estrella, edificios que respiran historia y un castillo donde puedes quedarte a dormir. Si te estás planteando una escapada para disfrutar de un carnaval distinto, apunta bien el nombre de Ciudad Rodrigo, un lugar que no te dejará indiferente.
Su carnaval, que este año tendrá lugar del 28 de febrero al 4 de marzo, empezó a celebrarse en el siglo XV, al mismo tiempo que se construyó su casa consistorial y se destinó el presupuesto para que se pudiera terminar la obra de la catedral. Se tiene constancia de la celebración de estos carnavales desde 1493, cuando los Reyes Católicos se dirigieron a las autoridades locales para pedirles más contención en el gasto de las celebraciones: tanto en comida, como en bebida y corridas de toros. Sin embargo, esta fiesta continuó viviéndose año tras año hasta llegar a nuestros días.
Carnaval aparte, Ciudad Rodrigo —regada por el río Águeda— tiene mucho que contar, y que visitar. Sus muros, en forma de estrella y con una longitud de 2 kilómetros, protegen todo el perímetro del caso antiguo, hasta su Plaza Mayor. Es, a día de hoy, el pueblo mejor amurallado de Castilla y León. El perímetro defensivo se comenzó a construir en el siglo XII, aunque la estructura que vemos en la actualidad data del siglo XVIII.
El pueblo, que está localizado muy cerca de la frontera con Portugal, se eleva sobre un montículo y su muralla está salpicada por las siete puertas que servían para acceder intramuros, donde se alzan los palacios renacentistas que en otras épocas albergaron a las familias nobles de la zona.
Para aprender sobre la historia de Ciudad Rodrigo puedes visitar la Casa de la Cultura, que alberga la Casa de Moctezuma. Mientras que en el Diocesano y Catedralicio podrás encontrar las huellas del paso de la civilización romana o incluso de la época prehistórica.
En su Castillo de Enrique II de Trastámara se encuentra en la actualidad un Parador Nacional. El conjunto fue construido en 1372 una vez conquistada la ciudad. De estilo leonés, cuenta con una imponente torre del homenaje y almenas. Y desde los años 30 del siglo pasado ofrece servicios de alojamiento turístico y hostelería.
La huella de la Guerra de la Independencia
Ciudad Rodrigo, en un enclave estratégico entre España y Portugal, ha sido testigo de muchas batallas y conatos de conquista. Durante la Guerra de la Independencia su papel fue esencial en la resistencia frente a las tropas de Napoleón, cuando aguantaron un sitio de 77 días. Si eres un amante de la historia estás de enhorabuena porque puedes hacer un repaso a aquella contienda en la Casa de Los Águila, palacio que se levantó entre los siglos XVI y XVII, y en la que podemos contemplar 82 grabados de Goya de la serie de Los Desastres de la Guerra, así como la máscara mortuoria de Napoleón, maquetas de la ciudad y armas utilizadas durante la batalla.
Pero no son las únicas señales que han quedado del paso de los combatientes de la Guerra de la Independencia en Ciudad Rodrigo: si visitas su catedral no dejes de buscar los cañonazos de los proyectiles que han dejado huellas en su fachada, las cicatrices de la dureza de la contienda La Catedral de Santa Ana, que empezó a construirse en el siglo XII, es de estilo románico tardío, aunque con partes también de gótico. Su Pórtico de Perdón, que quedó intacto tras las guerras de primeros del siglo XIX, es toda una joya arquitectónica del siglo XIII.
Eso sí, no encontrarás retablos en esta catedral. Lo curioso es que se encontró en la Universidad de Tuxon (Arizona, Estados Unidos). Al parecer, durante una de las restauraciones de la catedral se almacenó y nunca más se volvió a montar. Interesado por la pieza, lo adquirió un coleccionista británico y finalmente cruzó el charco y apareció en la universidad en una exposición.
Una obra del Prado, el museo del orinal y arte paleolítico
La Capilla de Cerralbo, un panteón, se construyó en el siglo XVI con la intención de dar sombra a la catedral. El interior de su catedral atesora una obra de Museo del Prado: El Apóstol Santiago a caballo, de Francisco Camilo. Esta práctica, conocida como El Prado disperso, tiene el objetivo de llevar algunas de las piezas de la pinacoteca a otros lugares para dar a conocer la pintura española.
El Seminario Diocesano de San Cayetano, en Ciudad Rodrigo, acoge una exposición privada muy peculiar: un recorrido a lo largo de la historia centrado en los orinales, uno de los artefactos domésticos más utilizados en la antigüedad. La colección cuenta con 1.300 orinales de más de 25 países, hechos con materiales diversos. Entre ellos, está expuesto uno que data del siglo XII, el más pequeño del mundo hecho con metal, o el que ideó Gaudí para un marqués.
Al aire libre, y a unos 15 kilómetros de Ciudad Rodrigo, se puede visitar el Yacimiento Arqueológico de la Siega Verde, Patrimonio Mundial de la Unesco y en la que podemos encontrar un conjunto de 645 figuras de hace más de 20.000 años. El yacimiento no se descubrió hasta 1988, confundidas en parte hasta ese momento con arte pastoril. Sin embargo, se ha convertido hasta la fecha en una de las mayores muestras de arte paleolítico (representan animales como ciervos o caballos, además de signos y figuras antropomórficas) al aire libre.
Un pueblo con mucho teatro y una gastronomía de lujo
Ciudad Rodrigo, además de por su carnaval (declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional), es muy conocida por albergar la Feria de Teatro de Castilla y León, que se celebra cada mes de agosto y reúne todo tipo de formatos en espectáculos en escenarios cerrados y al aire libre. Así que si piensas acercarte en verano, ya sabes que tienes una cita con la cultura.
No puedes marcharte de Ciudad Rodrigo sin probar la carne de vaca morucha, originaria de esta zona, o el farinato. Se trata de un embutido que se prepara con pan, harina, manteca, pimentón, cebolla, aguardiente y anís, y que se suele acompañar de huevos fritos.