Una
gran nevada es sinónimo de cancelar un partido. O, cuanto menos, de retrasarlo hasta que el terreno de juego quede completamente limpio, tal y como ocurrió hace unos días en el partido entre el Andorra y la Cultural Leonesa. Eso si hablamos de España o de otros países en los que no acostumbramos a esas gélidas temperaturas.
Seguir leyendo...