Las relaciones de pareja, pero también entre familiares o amigos , suelen tejerse a base de vivencias y experiencias a lo largo del tiempo y en ellas se van consolidando patrones por las formas de ser o dinámicas de cada uno. Uno de los principales problemas, que aparece a menudo, es saber detectar cuando estos roles empiezan a volverse tóxicos . Así, es habitual que aparezca algún desgaste , especialmente entre una pareja, y también es frecuente que este se supere pero también puede ser que este se enquiste y acabe fragmentando la relación . La psicóloga clínica Natalia Gordillo , experta en apego y trauma, ha hablado recientemente a través de su perfil de TiTok (@nataliapsi.mentalamdrid) sobre el «abuso reactivo». Ella destaca que este es un patrón relacional muy habitual que cuenta con coerción o incluso maltrato emocional y que puede acabar teniendo efectos secundarios todavía peores. Por eso en la publicación, que llega a las 160.000 visualizaciones, explica cómo detectar estos comportamientos para saber afrontarlos. «¿Te provocan, te manipulan, te presionan hasta que reaccionas y cuando explotas, lo utilizan como prueba de que tú eres el problema? Eso tiene un nombre y se llama abuso reactivo », clama Natalia al empezar sus explicaciones. La experta explica que esto «ocurre cuando una persona es sometida de forma continuada a maltrato psicológico, emocional o incluso físico y finalmente reacciona de forma intensa». Así, Gordillo expone a que con este abuso la víctima acaba viéndose en un punto de «llorar, gritar, perder el control o incluso defenderse verbalmente» y esta reacción «es utilizada por la persona que agrede para invertir los roles y presentarse como la verdadera víctim a». Así quien sufre un abuso reactivo puede llegar a experimentar distintas reacciones. Por un lado, explica la psicóloga, puede responder con «reacciones intensas y desproporcionadas al estímulo, producto del trauma, la hipervigilancia y la saturación del sistema nervioso» pero también « culpa, vergüenza o confusión después de reaccionar». También puede llegar a plantearse si es realmente el problema y dudar sobre su propia percepción o experimentar «dificultad para confiar en sí misma, especialmente si hay 'gaslighting' o manipulación de la memoria». Gordillo expone que la víctima real « vive en alerta : su sistema nervioso está en constante activación y cuando se sobrepasa un límite, el cuerpo entra en modo lucha» al ver que no puede ni huir ni desconectarse. Y en este punto, la persona agresora o manipuladora, que provoca, humilla, invalida o manipula de forma repetida, «invierte los roles para colocarse en la posición de inocencia y mantiene el control a través del miedo, la culpa y la distorsión de la realidad. «Si alguien te empuja al límite para luego culparte de tu reacción, el problema no es tu intensidad, es su abuso», sentencia la experta, que anima a cualquiera persona a sentirse identificado en esta situación a pedir ayuda a un profesional. La publicación suma ya más de medio millar de comentarios.