La cara oscura de la CFE
No hay forma de tapar el sol con un dedo, por más que Emilia Calleja quiera ocultar la oscura realidad en la CFE.
Les cuento que familiares de los trabajadores de la CFE Bajío y de la Zona Norte le enviaron varias cartas, a las que tuve acceso, a Emilia Calleja para denunciar el acoso que están viviendo los trabajadores y hasta el asesinato de un compañero.
“…le escribimos con el gusto y la confianza de saber que, si alguien puede escuchar, ayudar y marcar la diferencia, es usted, la primera mujer en dirigir la CFE.”
Denuncian desde violencia laboral y de género, hasta sexual, ante lo cual la primera directora general simplemente guarda silencio, mostrando una total indiferencia hacia el ambiente laboral en el que vive el personal, al que dice en sus discursos que es el pilar de la CFE.
Ahora bien, no es sorpresa la indiferencia y su silencio, ya que, como he documentado en diferentes columnas, el acoso laboral, de género y sexual ha sido impulsado y consentido desde su escritorio. De hecho, han normalizado las conductas nocivas en contra de las trabajadoras y los trabajadores que no son parte de su grupo “selecto”, y ante cualquier queja o denuncia, la protección la tienen los victimarios, no las víctimas.
Café bien caliente y muy cargado
En la División Zona Norte, un grupo de trabajadores de confianza, por alzar la voz, terminó siendo perseguido. Han acusado jornadas de trabajo inhumanas, sin descanso, y un hostigamiento laboral constante por parte de –inhale y exhale– el Ing. Darío Macías Alemán, gerente de la división, quien, sin pudor alguno, los amenaza con la disminución o eliminación de prestaciones, como el bono mensual, o incluso con la disminución de su salario de manera indiscriminada. ¡Así como lo están leyendo!
Esta situación ya ha tenido consecuencias en la salud del personal; no sólo han tenido incapacidades por estrés laboral, sino que han pasado por parálisis faciales, hipertensión e incluso embolias.
Por su parte, el subgerente Jorge Tamariz Ocampo exige que se alteren reportes técnicos, de tal forma que los semáforos del tablero estén en verde, aun cuando implique alterar el mismo sistema, y mientras la realidad es otra con falta de material en almacenes, obras inconclusas y estados operativos erróneos.
Por si lo anterior fuera poco, el personal también tiene que lidiar con el Ing. Fernando Alvarado, encargado de Seguridad, quien ejerce violencia de género hacia el personal femenino, diciéndoles a las ingenieras tontas y mentirosas, y junto con todo el demás personal, los amenaza constantemente, por correo o por mensaje, con levantarles actas administrativas.
Lo que acaban de leer, la situación que vive el personal de la Zona Norte, también se repite en la Zona Bajío.
Agárrese
Desde la llegada del Ing. Gilberto Cuautle Rosales a CFE Distribución Bajío, el trato que está recibiendo el personal es casi el de un campo de concentración. Los tienen “trabajando” todo el día y todos los días, sin derecho a descanso, y qué decir de un equilibrio sano de trabajo-familia. En dicha zona existe una enorme desmotivación que va en aumento por las humillaciones, insultos y tratos inhumanos que recibe el personal, además de acta sobre acta por motivos burdos que han generado despidos injustificados, los cuales la misma autoridad laboral ha desestimado. El personal refiere que, hasta la llegada del Ing. Cuautle, no había tenido un gerente tan ofensivo, insolente, majadero y sarcástico, con amenazas constantes de despidos, lo que también está mermando la salud del personal.
Les comparto parte de la carta de un familiar de un trabajador de distribución:
“Comprendemos que suministrar energía a una región y a un país implica grandes retos. Hace poco les dieron a conocer un programa llamado Iluminando vidas, pero no hay vida en estos días en CFE Distribución Bajío.”
“Hace poco asesinaron a un compañero de CFE de la división Bajío afuera de su casa; le quieren dar la justificación de que él no era un buen trabajador; sin embargo, su familia menciona que ya había advertido a la empresa sobre las amenazas que estaba recibiendo por hacer su trabajo. No hubo un solo directivo que diera el pésame o un mensaje de consuelo a la familia, aquí literalmente aplica que nuestros familiares, los trabajadores de CFE son sólo un número más en la bendita empresa que usted dirige”.
Ahora, parte de la carta de un trabajador de generación:
“Soy un empleado de confianza comprometido con la CFE y con todo lo que representa la generación de energía eléctrica. He dedicado mi vida laboral a aportar a esta empresa. Sin embargo, en el camino he encontrado personas que, ante la falta de estrategia, han adoptado actitudes que denigran la integridad del personal, como:
-Eres personal de confianza –asimilándolo a una forma de esclavitud total.
-Si no te parece, la puerta es muy grande –ante cualquier observación objetiva.
-El día tiene 24 horas–frase recientemente mencionada por el director del Proceso de Generación.
-Tienes hora de entrada, pero no de salida –dejando sin definir la jornada laboral.
-¿Tú eres el partero o qué? –cuando se solicita el permiso por paternidad.
-Yo perdí más días y no dije nada –cuando la solicitud de vacaciones es negada.”
Fuerte a pico de botella
Todo lo anteriormente leído, estas condiciones de trabajo, han sido del conocimiento de Emilia Calleja, y su silencio es parte de su respuesta. Los números de la CFE tienen que estar en verde a como dé lugar, aun cuando en realidad están en rojo. Es un hostigamiento disfrazado de una falsa eficiencia, una simulación que pone en riesgo la infraestructura de la CFE, la operación y la seguridad de las instalaciones y del personal.
Además, contrario al discurso oficial cuatrotero, en el cual se ha promovido la disminución de la jornada laboral legal que contribuya a una justicia social, los trabajadores de confianza de la CFE son vulnerados en sus derechos humanos y laborales de manera sistémica. Y no, estos trabajadores no son parte de un grupo inconforme; son parte del pilar más importante de la CFE que están clamando un trato digno.
Ojalá que con el grito del personal de confianza en tantas peticiones que le han hecho llegar a Emilia Calleja, sean escuchados por la presidenta Sheinbaum, porque también ellos son parte del “pueblo” al que dice se debe el gobierno.