Como impulsados por un resorte, la gran mayoría de los medios madrileños calificaron la derrota del
Real, en la final de la Supercopa, contra el
Barça (3-2) casi como una victoria. Comentarios como “fue una derrota dulce”, “mereció ganar” e “ir a los penaltis hubiera sido lo más justo”, entre otros, se pudieron leer y escuchar, minimizando así la justa victoria del
Barça. Ni acusando al árbitro, de neto color blanco, pudieron justificar el revolcón. Tales consignas se acompañaron con la confirmación de
Xabi Alonso en el banquillo, porque “se lo había ganado tratando de tú a tú al Barça”, expresión de clara pobreza argumental.
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