Con tres horas y 45 minutos de retraso sobre la hora prevista, el FC Barcelona por fin pudo oficializar ayer la cesión hasta final de temporada de
Joao Cancelo, procedente del
Al-Hilal, tras un episodio que causó inquietud en los medios que debían cubrir el acto. Resulta que a última hora el club saudí pidió incluir entre la documentación de la cesión un certificado de residencia fiscal de la entidad árabe. Al pagar una parte de la ficha de
Cancelo, el Al-Hilal solicitó que se incluyese este documento por parte del Barça pero debía ir firmado por el CEO del club árabe, al que tardaron en localizar para que firmase el documento. Entre la validación de que el papel era correcto y encontrar a su ejecutivo, que lo firmase y que se devolviese al Barça, el tiempo fue pasando y hubo que retrasar la presentación.
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