Alineación probable del Real Madrid de Arbeloa contra el Albacete en la Copa del Rey
Como había que empezar por algún sitio antes del partido de Copa frente al Albacete, Álvaro Arbeloa empezó su camino en el banquillo del primer equipo del Real Madrid desde el madridismo. Es lo más reconocible del nuevo entrenador blanco: la ilusión y la exigencia de ser madridista y que él representó sobre todo desde que estuvo bajo el mando de Mourinho, cuando hubo que situarse casi irremediablemente a uno de los dos lados de la líneas. En esa época el madridismo se partió en dos, pero sólo uno creyó que lo lideraba. Ahora, sin luchas cainitas, Arbeloa intenta representar a todos y, a partir de ahí, recuperar lo que se ha ido perdiendo en el último año de Ancelotti y en estos meses irregulares y decepcionantes de Xabi Alonso. Quiere que su Real Madrid sea... madridista: «Ganar con este escudo sólo se puede hacer a base de valores como el sacrificio, el esfuerzo y la constancia. Eso ha llevado al Real Madrid a ser el mejor club de la historia y a tener el mejor palmarés del fútbol mundial. Eso es lo que tienen estos jugadores», explicó. Y se lo dijo a los futbolistas en su primer día: «Les he dicho esta mañana que la mejor etapa de mi vida ha sido siendo jugador del Real Madrid. Lo tienen que disfrutar y son muy autoexigentes», continuaba.
Así fue el primer día
En su primer día, ante las cámaras que grabaron el comienzo del entrenamiento, Álvaro Arbeloa estuvo discreto, dando el protagonismo a Pintus; y después, ante los medios, fue amable, respondiendo con tranquilidad, sin mostrar mucho y saludando con su nombre a los periodistas, para mostrar cercanía.
Pero empieza, en Albacete, un reto que va a marcar para siempre su vida como entrenador y su vida en general: levantar un equipo que se le fue escapando, impotente, a un entrenador con las vivencias de Carlo Ancelotti y al que nunca le cogió el ritmo Xabi Alonso, que había triunfado en Alemania. Arbeloa llega sin recorrido en la élite, pero también aterrizó así Zidane un enero y ya se sabe cómo fueron terminando las siguientes primaveras. Albacete es demasiado pronto, pero los siguientes partidos van a ir marcando de qué madera está hecho el Álvaro Arbeloa entrenador.
En una entrevista en Jot Down en 2014, cuando ya le había entrenado Mourinho, el Arbeloa futbolista contó una escena en el vestuario: «Nosotros nos damos cuenta de quién es Mourinho un día de pretemporada. Los españoles veníamos de ser campeones del mundo y nos incorporamos en Los Ángeles. Allí jugamos un partido contra los Galaxy y en el descanso palmábamos 2-0. ¡Los gritos que soltó por esa boca! A todos, no se salvó ni uno. Aprendimos rápido quién era. Tú no te imaginabas a Pellegrini gritándole así a Cristiano. Nos acordamos mucho de esa charla. Decía: «¿Tú no quieres correr? No problema para mí: banquillo. ¿Tú tampoco? No problema para mí: fuera». A quien fuese: a los campeones del mundo, a Kaká o a un canterano».
Más Arbeloa que Mourinho
En su primer día admitió su admiración por Mourinho, pero negó ser él. «Fracasaría si quisiera ser él», dijo cuando llegó la inevitable pregunta sobre el portugués.
En principio, quiere el nervio competitivo de Mourinho sin su necesidad de vivir a la contra. Su madridismo le sirve como nexo común con el vestuario, con la directiva y con la grada, pero sabe que, en cuanto ruede la pelota, ese idioma se traduce en un único verbo que se maneja en el Bernabéu: ganar. De ahí que su presentación, lo repitiera: «Este club es ganar, ganar y volver a ganar. Esa exigencia muestra el ADN… y las vitrinas llenas de trofeos. Es lo que nos ha llevado hasta aquí, lo que nos ha llevado a tener este palmarés y las vitrinas llenas. Cuando era jugador recibí esos valores de la gente que estaba en ese vestuario. Siguen presentes en el vestuario y eso es lo importante. Es mi trabajo y por lo que voy a vivir cada día», aseguró.
Si no gana, no va a haber paciencia; si gana, muchos le van a negar el reconocimiento: «Es difícil que reconozcan alguna vez que ha jugado bien… aquí ha habido entrenadores que han ganado tres Champions y era porque cuando terminaban de entrenar se iban a su casa a regar el jardín», decía refiriéndose a las críticas habituales que salpicaban a Zidane.
Involucrar a los futbolistas
Y para eso necesita que los futbolistas se sientan involucrados, algo que no ha sucedido en los últimos meses. Los nombres de lo más díscolos y enfrentados a Xabi Alonso circulan por todos lados. Xabi, recordemos, es uno de los mejores amigos de Arbeloa. «Todos los jugadores conmigo parten de cero. Es un nuevo comienzo. No hay más», continuó pensando ya en el Albacete: «Es un nuevo comienzo para todos y somos conscientes de que hay que ganar, la dificultad y lo que supone jugar una eliminatoria a un partido. He visto a todos con muchas ganas e ilusión por hacer una gran temporada y que todo nos vaya bien».
Y para contar con ellos, sólo les puede exigir si se los gana de verdad, si disfrutan. No es fácil esa mezcla. «Al final lo importante son ellos, que se puedan expresar, disfrutar en el campo y que sean felices. Llevar este escudo es lo mejor que te puede pasar en la vida y es un privilegio enorme para todos», apuntaba. «Sé lo que es ganar y la felicidad que transmitimos a millones de aficionados que tenemos en el mundo».
Su primera alineación contra el Albacete en Copa del Rey
Ahora falta saber cómo va a jugar. Hasta ahora, en la categorías inferiores del club, Arbeloa se ha movido habitualmente con tres centrocampistas y tres jugadores de ataque, con un equipo como él: peleón, con ganas de mandar, pero siendo más vertical que posicional con la pelota. Eso es lo que quiere, lo que ha hecho cuando los futbolistas no eran, de ninguna manera, más importantes que él. Otra cosa es cómo pueda plasmar sus ideas en el Madrid. El entrenador que ha intentado construir su equipo desde la presión, ha cambiado de idea antes o después.
Albacete es el primer episodio de una nueva temporada en el Madrid. Puede que estemos ante un «spin-off» (esas series que nacen con los secundarios de otras series) de aquel Madrid de Mourinho. Ahora, todo está por hacer.
El primer del Real Madrid de Arbeloa
Lunin; Carvajal, Raúl Asencio, Huijsen, Fran García; Tchouaméni, Camavinga, Güler; Mastantuono, Vinicius y Gonzalo.