Iker Bravo (21 años) todavía no ha encontrado ese lugar en el mundo del fútbol en el que tener continuidad. Parecía que
Udinese era la plaza perfecta, pero no. El jugador formado en
La Masia, que luego estuvo en el filial del
Real Madrid, empezó bien la campaña. Se estaba ganando un sitio en el once, pero todo se torció con el
Mundial Sub-20. Uno de los capitanes de la rojita no quiso perderse la cita, algo que no sentó especialmente bien al conjunto italiano. Tanto fue así que al volver ya no ha vuelto a ser titular y lo máximo que ha jugado ha sido media hora en un partido de Coppa.
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