La mala relación entre María Guardiola, presidenta de la Junta de Extremadura y ganadora de las elecciones autonómicas del pasado 21 de diciembre, y Santiago Abascal, líder de Vox, no es noticia. Durante toda la campaña electoral ambos dirigentes —una actuando como candidata del PP y otro como apoyo al de Vox, Óscar Fernández— intercambiaron mensajes y descalificaciones que demostraban la poca o nula amistad que hay entre los dos. Desde llamar «feminazi» a Guardiola hasta afirmar que tenía «miedo» del crecimiento de Vox, Abascal aprovechó la campaña electoral autonómica para aumentar distancia con los populares y evitar revelar si negociarían su entrada en un Gobierno de coalición. Ahora, tres semanas después de conocer los resultados en los comicios, Vox,...
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