Tiene 15 años y no va a consulta por tristeza. «Viene porque discute, porque contesta, porque 'se ha vuelto imposible' en casa y en el instituto. En los últimos meses ha tenido varias expulsiones, duerme poco, llega tarde, estalla por cosas pequeñas. Antes era 'responsable', 'madura', 'la que no daba problemas', 'una niña modelo'. Cuando le pregunto cómo está, se encoge de hombros. Dice que está harta. Que todo le da rabia. Que no puede parar. Está enfadada con su madre, todo lo que hace para ayudar empeora las cosas. Habla de su familia con desprecio. Detrás hay una historia de pérdidas pequeñas, de exigencias altas, de haber aprendido pronto a no pedir ayuda. No parece deprimida. Pero está desbordada....
Ver Más