Abreviando, propósitos nos salen dos, como casi todo, en la vida. El que nos piden, y el que nos pedimos. El primero se suele cumplir por obligación. El segundo, se eterniza por vocación. De ahí que vivamos entre el propósito castigo y el propósito pendiente, que igual vienen a ser el mismo, según se mire. Digo esto porque vivimos el día del propósito, cuando se inaugura el año. Ahora toca adelgazar, porque lo dice enero, que es un mes drástico, y tirando a inquisitorial. Se habla mucho en estos días de perder el peso ganado. Más que a los médicos obedece el cuerpo al espejo, más que a los dietistas al exceso. Importan más los camareros que los gobernantes, si...
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