En los aeropuertos puede ocurrir de todo,
funcionan como una ciudad en la que a diario se desplazan personas de todo el mundo. De hecho, en el aeropuerto de Barcelona-El Prat, circulan a diario unos 150.000 pasajeros. Y ante tal ajetreo es normal que sucedan historias, bonitas, tristes o indignantes en sus terminales.
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