Palencia: Una Semana Santa de fe, silencio y fervor
Los ansiados días de descanso que trae consigo la Semana
Santa son sinónimo de recogimiento y fervor. Y si hay un
lugar en el que es posible vivir esos sentimientos de forma intensa es, sin
duda, la ciudad de Palencia. No es para menos, pues la Semana Santa
palentina, declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional en 2012,
se encuentra entre las más tradicionales y afamadas de Castilla
y León, caracterizada por la fe, el silencio y el fervor
religioso. De hecho, si hay algo característico de esta cita que la hace única
es que desde el siglo XIX cada cofradía organiza su propia procesión,
pero todas las demás asisten a la misma en un acto de Hermandad.
Con toda la ciudad volcada en esta celebración,
cualquier rincón de Palencia se convierte en un espectáculo en
estos días. Sin embargo, hay algunas citas que resultan imprescindibles.
Es el caso, por ejemplo, de las procesiones del Domingo de Ramos
de la Borriquilla y la procesión del Rosario que sube al Cristo
del Otero hasta el cerro del mismo nombre, donde, a los pies del Cristo
de Victorio Macho, tiene lugar el encuentro entre el Cristo y
la Virgen. Durante el trayecto, la procesión se detiene en dos parroquias
para rezar los Misterios Dolorosos del Santo Rosario.
Tallas con siglos de historia
La austeridad y la sobriedad acompañan todas
las procesiones de la Semana Santa de Palencia, en las que
desfilan imágenes y tallas con siglos de historia. Las
noches del martes y miércoles tiene lugar la «llamada de los
hermanos», de gran tradición: mediante toques de corneta y golpes
en las puertas, se llama a la gente para que participe en las procesiones.
Así, el sonido del «tararú», característico de la celebración de Palencia,
acompaña a los desfiles convirtiéndose en un espectáculo. Imprescindible
también es la procesión del Rompimiento del Velo que pone fin a la Semana
Santa en esta ciudad, cuando el sonido de los cohetes y el repique
de campanas anuncian la Resurrección de Cristo.
Con cinco siglos de antigüedad y conformada por 17
procesiones que lucen 37 pasos procesionales de escultores de la
talla de Alejo de Vahía o Víctor de los Ríos, la peculiaridad
de la Semana Santa de Palencia radica en la estética que lucen
sus desfiles donde el recogimiento manda.