Ser profesional sanitario ya era heroico antes de que la pandemia del coronavirus los sorprendiera sin equipos de protección ni mascarillas ni respiradores. Los seis años de estudio para ejercer la Medicina y otro más enclaustrado para memorizar el temario del examen de MIR tienen como continuación unos contratos precarios hasta que el graduado obtiene como recompensa la ansiada plaza. Pero ahí no terminan las dificultades. Cada vez más doctores sufren en su día a día insultos, amenazas y, en el peor de los casos, lesiones físicas. Los colegios de médicos andaluces recibieron 138 denuncias de agresiones físicas y verbales en 2024, la segunda cifra anual más alta desde comenzaron a registrar esta estadística en el año 2010. Tres médicos...
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