Un equipo de investigadores acaba de publicar un estudio científico en el que analizó fósiles de uvas de hace millones de años. Según la evidencia recabada, la desaparición de los dinosaurios tras el impacto de un asteroide permitió el desarrollo de los racimos de vid en distintas partes de la Tierra.
"Se sabe que los animales grandes, como los dinosaurios, alteran los ecosistemas que los rodean", dijo una de las autoras del estudio. Además, descubrieron una de las semillas más antiguas de esta fruta en el hemisferio occidental.
Siendo la base de los vinos producidos por la humanidad, las uvas, frutos formados en los racimos de la vid, han cautivado a todos por su sabor y utilidades. Lo que nadie sabía era que aparecieron como un efecto en cadena desde que los dinosaurios desaparecieron de la faz de la Tierra, hace 66 millones de años, por el impacto un asteroide. Aparentemente, el desastre permitió el nacimiento de más especies de plantas.
En un estudio de la revista Nature Plants, se describe que un equipo de científicos analizó semillas de uva fosilizadas en Colombia, Panamá y Perú, de hace entre 19 y 60 millones de años, ofrece una nueva perspectiva sobre cómo estas frutas buscaron sus asentamientos en densos bosques del planeta y se expandieron globalmente. Una de estas semillas es el ejemplo más antiguo de plantas de la familia de las uvas encontrado en el hemisferio occidental, así lo aseguró Fabiany Herrera, curadora de paleobotánica en el Museo Field de Chicago, Estados Unidos.
A diferencia de las frutas, que no se conservan bien como fósiles, las semillas sí pueden fosilizarse, ayudando a los científicos a entender qué plantas existieron en distintas etapas de la historia de la Tierra y a reconstruir el árbol de la vida. Una observación que comprueba este hallazgo es que también se han encontrado fósiles de semillas de uva de hace 66 millones de años en la India, justo cuando los dinosaurios terminaron su reinado sobre el globo terrestre.
Steven Manchester, asesor de doctorado de Herrera y coautor del estudio científico, había publicado anteriormente sobre fósiles de uva en la India. A Herrera le inspiró este hecho para rastrear fósiles de semillas de uva en Sudamérica. Fue demasiado persistente: nadie se había atrevido a realizar esa actividad y ella lo había considerado desde que era estudiante. Incluso, tras el descubrimiento, dijo que fue como "buscar una aguja en un pajar".
En 2022, mientras hacían trabajo de campo en los Andes colombianos, Mónica Carvalho, curadora asistente del Museo de Paleontología de la Universidad de Michigan, encontró un fósil que resultó ser una semilla de uva de 60 millones de años, el primero encontrado en Sudamérica.
En el laboratorio, las tomografías computarizadas confirmaron que sí se trataba de una semilla de uva. Nombraron a la especie Lithouva susmanii en honor a Arthur T. Susman, partidario de la paleobotánica.
"Esta nueva especie también es importante porque respalda el origen sudamericano del grupo en el que evolucionó la vid común Vitis", dijo el coautor del estudio Gregory Stull del Museo Nacional de Historia Natural.
Con la moral a tope, el equipo científico continuó su trabajo de campo en América del Sur y América Central: en total descubrieron nueve especies de uvas fósiles. Al rastrear el linaje de estas semillas hasta sus contrapartes modernas, los expertos concluyeron que estas frutas guardan relación con el declive del reinado de los dinosaurios.
"Se sabe que los animales grandes, como los dinosaurios, alteran los ecosistemas que los rodean. Creemos que si hubiera grandes dinosaurios deambulando por el bosque, probablemente estarían derribando árboles, manteniendo efectivamente los bosques más abiertos de lo que están hoy", dijo Carvalho.
Herrera, a su turno, añadió que, normalmente, pensamos en los diversos y modernos bosques tropicales como un modelo de 'museo', donde todas las especies se acumulan con el tiempo. "Sin embargo, nuestro estudio muestra que la extinción ha sido una fuerza importante en la evolución de las selvas tropicales. Ahora necesitamos identificar qué causó esas extinciones durante los últimos 60 millones de años", acotó.