Don de lenguas
No poseemos los humanos, de momento, el bíblico “don de lenguas”, si bien la inteligencia artificial está a punto, si no la ha conseguido ya, de proporcionarnos uno tipo prótesis, artificio que convertiría el aprendizaje de lenguas en cuestión de placer y no de necesidad. Sin embargo, aún pugnamos por el idioma, tal vez por aquello del 'Volksgeist', ese espíritu del pueblo, encarnado en la lengua, y tan caro a todos los nacionalismos.