La economía española está entrando en una fase de enfriamiento cuya duración y profundidad son todavía una incógnita. El dato del crecimiento económico durante el segundo trimestre del año difundido este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE) sin embargo mejora el dato de crecimiento del 0,4% avanzado en julio y revela que la economía española mantuvo el pulso en el segundo trimestre del año y que no empezó su desaceleración hasta el verano. No faltan motivos para esta desaceleración. Las economías de la eurozona, principales clientes de la producción española, acumulaban a esa altura tres trimestres de parón económico, lo que ha tenido consecuencias sobre las exportaciones, el puntal que ha sostenido la recuperación española tras la pandemia. Por otra parte, como reconoció este jueves el Banco de España, los efectos de la subida de tipos de interés ha empezado ya a tener impacto sobre el crecimiento y este año 2023 se calcula que detraerá nada menos que un punto al crecimiento.