El estreno de una película de Víctor Erice, por fuerza inesperada y por necesidad extraordinaria, provoca la impresión de que ha vuelto a la Tierra, aunque sea de un modo efímero, el director más añorado del cine español, también el más elusivo, el Salinger del celuloide, el cometa Halley de nuestra cinematografía, el coronel Kurtz extraviado en su lugar remoto al que han viajado tantas historias por contar y que se quedaron allí, sin noticia o crónica de vuelta, en su lugar remoto… ¿Un regreso efímero?... Pero si algo no es Víctor Erice es efímero, pues la escasez de su cine no le podrá impedir a sus películas que se recuerden por los siglos de los siglos. Noticias Relacionadas estandar...
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