Novak Djokovic se quedó sin visado para permanecer en Australia, país al que llegó el 5 de enero para disputar el Open, y encontró enseguida una solución con las autoridades pertinentes para que la deportación fuese más suave que su accidentadas entrada, con una primera retirada del pasaporte, y permanencia, que acabó en adiós tras resolución del Tribunal Federal avalando la decisión del Ministro de Inmigración.
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