Por Alba Gómez García. Abandonamos la plaza de Jacinto Benavente por la calle de la Cruz recuerden que fue aquí donde estuvo emplazado hasta 1735 el Corral de la Cruz, y accedemos a la calle de Alcalá. Nos detenemos en el número 45. Aquí tienen, junto a la iglesia de San José, la «academia de las tiples», donde acude lo más selecto de la
igilí. No, no se engañen: esta no es la sede del Área de Gobierno de Hacienda y Administración Pública del Ayuntamiento, como reza ese cartel. Esto es el Teatro Apolo: admiren la piedra blanca exterior, fíjense en las tres arcadas. [...]