Aclamado en su solemne descenso a la cancha como un potencial 'salvador' del equipo, al presidente-jugador
Marc Gasol se le atribuyó el poder de hacer que su Girona compitiera en ACB. Sin querer saber nada de ello cuando anunció su autofichaje, el pívot verá cumplido este domingo su recóndito pero a buen seguro real deseo de competir en una pista y ante un rival de la máxima categoría con el equipo que creó. Porque es 'sólo' una división lo que separa a
Estudiantes de la ACB, un equipo de la cima por historia y por apariencia, por ese
WiZink Center que se llena en cada partido de los colegiales.
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