El auge de los ‘vuelos fantasma’ señala las incoherencias del compromiso climático de la UE
Se llamó la ‘vergüenza de volar’ y se atribuyó a aquellos que utilizaban el medio de transporte más contaminante, el avión. Pero más de dos años después de la popularización de esta campaña climática, el problema no son los pasajeros, sino la falta de ellos. Con la irrupción de Ómicron, miles de aviones casi vacíos están surcando los cielos con un objetivo: preservar los horarios de las aerolíneas en los aeropuertos, pese al impacto ambiental y su ineficiencia.
La voz de alarma la dio el gigante alemán Lufthansa, que aseguró que tendría que realizar 18.000 vuelos «innecesarios» este invierno para conservar sus franjas de aterrizaje en los aeropuertos europeos. La Comisión exige que las aerolíneas utilicen al menos el... Ver Más