Hace unos días, concretamente el 24 de diciembre, Nochebuena, leí -en ABC Cultural- una de las magníficas 'Iluminaciones', otra más, de mi querido Pedro Cuartango, esta vez dedicada a profundizar en Edward Hopper, uno de los más extraordinarios pintores norteamericanos del siglo XX. También uno de mis artistas preferidos desde hace cientos de cuadros. Decía Pedro que Hopper, más aún que por su técnica, revolucionó la pintura de su tiempo por su forma de mirar la realidad. Es cierto. Asimismo, esa manera de escudriñar el alma de unos seres que casi siempre suelen estar solos, sobre todo cuando se hallan acompañados, le acerca al sosiego de Velázquez. Mi amigo Pedro, con gran acierto, centraba su texto en 'Nighthawks' (nosotros lo...
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