Aún es difícil de entender como la
Supercopa de fútbol de España se juega en
Arabia Saudí y con equipos, como el
Real Madrid y el
Athletic, que el pasado año no ganaron nada. El intento de la RFEF de alargar la temporada y rentabilizar las posibilidades de un cuadrangular son injustificables, ridículas y vergonzantes. Injustificables, porque dos de los contendientes se presentan, efectivamente, con las manos vacías; ridículas, porque el aficionado percibe esta competición, en su actual formato, como un chiste, pese al buen
Clásico que se pudo ver; y vergonzantes, porque el país que da marco a esta competición se violan permanente los derechos humanos y las libertades civiles. Se trata de un país donde las mujeres viven humilladas, los homosexuales son perseguidos y castigados severamente, no hay libertad de expresión y se registran ejecuciones públicas. Una vergüenza.
Seguir leyendo...