Andriy Shevchenko volvía a San Siro pero no le puso fácil precisamente la clasificación al Milan, el equipo donde alcanzó la gloria como jugador y cuya afición le sigue idolatrando. El Genoa, dirigido por el cuestionado técnico ucraniano, se avanzó en el marcador y, tras el 1-1 en el tiempo reglamentario, la eliminatoria de octavos de Coppa no se decidió hasta la prórroga (3-1).
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