Todas las derrotas no son iguales. Que se lo digan a Barça y Atlético. Una cosa es caer con la cabeza alta, con la sensación de ir ‘in crescendo’ con el paso de los días, y otra muy distinta hacerlo con la mirada perdida, sin saber cómo salir de un laberinto que parece no tener fin. Esto último es lo que le pasó al equipo colchonero en Riad, donde quería encontrar su particular oasis y al final sólo encontró desierto, arena a punta pala.
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