El ser humano, frente a la incertidumbre del destino, a la muerte o al desenlace de enfermedades o situaciones de pánico o confusión, siempre ha buscado fuerza y consuelo en un ser sobrenatural. A esto se une que la Iglesia católica ha procurado identificar las devastadoras epidemias o las calamidades climáticas como un castigo de Dios a los comportamientos del hombre. «Todas las veces que hay enfermedades, desastres y calamidades públicas, hay sin duda pecados que las han causado», decía el portugués Fray Pedro Maldonado en 1609.
En estos contextos, la salud es el mayor tesoro del que puede gozar el ser humano. En tiempos de pandemias, epidemias, pestes, crisis de alimentos, guerras… es la salud el principal bien a...
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