La muerte de Darío Xohán Cabana clarea filas y abre hueco en la RAG, institución bajo el control de un par de empresas editoriales y a su servicio. Convertida desde hace años en coto vedado para quien no acredite carta de sumisión y afiliación sectaria, la Academia (mantenida con libramientos del erario: atento el lector a los «convenios de colaboración» y a los apoyos para «a reactivación do sector cultural» tuvo épocas de esplendor y se hizo acreedora no solo del respeto sino de la gratitud de todos los gallegos. Pero eso queda lejos.
La RAG ha roto con todas sus antiguas credenciales de solvencia y seriedad, y las ha sustituido por una nueva tradición, que es la del veto...
Ver Más