Carta abierta a Irene Montero
El otro día, inocente de mí, fui a un conocido hipermercado deportivo para comprar un pantalón de montaña. Cogí unos cuantos de mi talla, y fui al probador. Después de probármelos y dar vueltas y más vueltas ante el espejo, elegí uno porque me gustaba su color. Al domingo siguiente me los puse para ir a las pasarelas y al mirador de Valloré (Teruel), lugar espectacular que le aconsejo.