El espíritu de la Navidad nos ha permitido estos días llenar horas de informativos insulsos y, sobre todo, edulcorar nuestros WhatsApp con felicitaciones y deseos de paz. Sólo a última hora y de rondó ha aparecido el ministro Garzón diciendo que la carne que se produce en nuestro país es fruto de una conspiración judeomasónica para envenenar a Europa con filetes de ternera maltratada, contaminante y fruto de cópulas heterosexuales.
El resto del mes lo hemos pasado tranquilos entre anuncios de elecciones, teléfonos móviles y la pandemia. Sólo en la cuarta línea de titulares aparecía cómo las mascotas ya son iguales que nosotros a la hora de divorciarnos, el ejército checo derribaba el trineo de Papá Noel, los primeros y escalofriantes...
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