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avi cumplió dos meses como entrenador del Barça en
Granada. Aún tiene lejos la cifra mágica de los 100 días, esa en la que se empieza a hacer balance y a pasar cuentas. Quizá tenga derecho a pedir por lo menos una prórroga, como las del toque de queda, ya que las vicisitudes que ha tenido que afrontar desde su aterrizaje no han sido pocas: remontar en
Múnich como regalo de bienvenida, surfear la peor ola de
Covid o intentar competir con una plantilla hecha casi por accidente.
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