Cuando el flamante CEO del
FC Barcelona,
Ferran Reverter, marcó paquete presumiendo que habría dinero para fichar en el próximo mercado de invierno, la respuesta del director del área de fútbol,
Mateu Alemany, no pudo ser más inmediata como contraria, conocedor de que si no se cumplían a rajatabla las normas del
Fair Play financiero de la
LaLiga no podría inscribirse a ningún refuerzo alguno. El eficiente ejecutivo mallorquín jugaba con la ventaja de ser amigo de
Javier Tebas y sabía perfectamente que el controvertido presidente de la LFP no estaría por favores al
Barça mientras
Joan Laporta mantuviese su alianza con
Florentino Pérez en el obsoleto proyecto de la Superliga europea y dar calabazas a acogerse a la línea de crédito de CVC que hubiera incluso impedido la fuga de
Leo Messi al
Paris Saint-Germain.
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