El turista
El turista llegó a la ciudad histórica. Y enseguida se vió vapuleado con las ordas de viajeros que vienen y van. Los niños con helados. Los mayores también. Hablando muy alto y viendo los todos escaparates como si en ello les fuese la vida. Cantando, con barrigas repletas y licor de la casa. El turista se vió violentado por todos los guías que ofrecían rutas hasta la piedra más perdida y llena de musgo saludable.