«No es una Navidad normal»
Llegan las fiestas de Navidad. Y con ellas una buena excusa para recordar la pregunta que la filósofa Marina Garcés regaló a los barceloneses con el pregón de la Mercè de este año: «¿De todo lo que vivo, qué es lo que realmente importa?». Ayer importaba bajar a La Rambla, dar la bienvenida a la Navidad, encender las luces y recuperar el espíritu navideño tras un año raro y convulso después de que el mil veces anunciado choque de trenes entre independentistas y constitucionalistas se haya producido. Pero, sobre todo, importaba bajar a La Rambla para recordar a las personas que ya nunca volverán ramblear porque el pasado 17 de agosto fallecieron en un atentado sin sentido que cambió a la ciudad.
Los barceloneses respondieron a la llamada del Ayuntamiento de Barcelona: «Venid a encender las luces de Navidad, con música, danza y burbujas llenas de espíritu navideño». Este año, el acto simbólico con el que la ciudad da la bienvenida a la Navidad, se celebraba en la Rambla de Santa Mònica para homenajear a las víctimas del 17-A y rendir homenaje a los vecinos y comerciantes que se volcaron con el atentado. Unas burbujas gigantescas, que serán el hilo conductor de estas fiestas en Barcelona, sorprendieron a los barceloneses y extranjeros que se unieron al acto en el que la alcaldesa, Ada Colau, llamó a los ciudadanos a «llenar las calles y recorrer los comercios de proximidad», cuyas ventas en octubre –que empezó con un referéndum ilegal y acabó con la aplicación del 155–, se desplomaron un 30 %.