Un presidente sin poderes ejecutivos pero ejecutor . Un consejero delegado con capacidad de mando pero sin poderlo ejercer. Unos consejeros dominicales coaccionados por la política de contratación estatal. Unos vocales independientes presionados hasta la extenuación por el Gobierno. Semejante sainete ha sido, sin entrar en detalles, lo ocurrido en Indra para desalojar a Ángel Escribano de la presidencia y situar a otro «ángel» de mayor devoción, Simón. Al margen de sus capacidades y cualificación como profesional, y si, por tanto, es el más adecuado o no. Ahí no entro. Pero lo peor no es que haya ocurrido, sino que es el pan nuestro desde que allá por 2021 Moncloa se desvergonzó y decidió tomar por la fuerza Indra para...
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