Muy mala actuación del árbitro Istvan Kovacs en el partido de ida de los cuartos de final de la Champions League en el Spotify Camp Nou entre el Fútbol Club Barcelona y el Atlético de Madrid y que terminó con victoria de los de Diego Pablo Simeone por 0-2. El colegiado rumano perdonó varias tarjetas amarillas durante el encuentro, no señaló un penalti de forma incomprensible , obligó a salir al Antoine Griezmann del terreno de juego después de atarse los cordones (le podía amonestar si hacía caso omiso a sus indicaciones), y si no es por la ayuda del VAR se hubiera comido la expulsión de Pau Cubarsí. De haber estado más acertados el árbitro principal, su equipo en el terreno de juego del coliseo azulgrana y sus compañeros de la sala de videoarbitraje, el desenlace del partido podría haber variado sensiblemente. Tras el partido, el evidente enfado de Hansi Flick, técnico del Barcelona, era mayúsculo. Minuto 16: Pide penalti el Atlético de Madrid por una mano de Pau Cubarsí en el área del Barça. Es verdad que la pelota le da en la mano al defensor culé, pero también es cierto que viene rebotada del también local Gerard Martín. Por lo tanto actuó bien el colegiado no sancionando nada en esta acción. Minuto 41: Pase en profundidad a Giuliano Simeone, que cae derribado por Cubarsí cuando se marchaba en velocidad. El árbitro le muestra inicialmente la tarjeta amarilla, pero es reclamado por el VAR y, tras ver la repetición de la acción, Kovacs le muestra la tarjeta roja al futbolista local por tratarse de una ocasión manifiesta de gol. Minuto 55: En un saque de meta del portero del Atlético de Madrid con el pie Pubill recoge la pelota con la mano para colocarla de nuevo y volver a sacar. Pena máxima clarísima que el colegiado no sanciona. El balón ya estaba en juego. Error gravísimo del árbitro de campo y de sus colegas del VAR. Si el portero rojiblanco quiere darle el balón a un compañero para que saque él debe hacerlo con la mano y no con el pie.