Duele el uso de niños y niñas para pedir dinero
Debajo del puente que cruza Liberia desde el Walmart, varios muchachos piden dinero a los conductores y, para conmoverlos, usan a niños y niñas de corta edad, quienes deben soportar calor y hambre.
No se puede saber si son sus hijos o menores de alquiler. El PANI y la Municipalidad de Liberia deberían intervenir, pues es una situación inhumana. Si son extranjeros de paso, deberían estar en un albergue. Sin son de la comunidad, los pequeños deberían estar con sus familias. Duele su uso.
Mario Valverde Montoya, Liberia
Pesadilla con Nissan X-Trail
El pasado 13 de marzo, leí en este espacio un comentario de un abogado, cuyo cliente había comprado un vehículo de marca Audi. El abogado indicaba que, recién comprado el vehículo, se apagaba solo y que los reclamos a la agencia fueron rechazados, por lo que tuvieron que presentar una denuncia ante la Defensoría del Consumidor.
Yo tuve un problema de aparente defecto de fábrica con un Nissan X-Trail 2024: a los 5.000 kilómetros fue necesario cambiarle las fibras y pulirle los discos, por lo que pude suponer que el sistema de frenado tenía un desperfecto. Pedí la devolución de mi dinero, que me cambiaran el carro o que arreglaran el sistema de frenado. Aunque la representante de la Agencia Datsun o Danissa, señora Silvia Milano, reconoció un desperfecto en las fibras originales que venían de Japón y también admitió que en el taller me habían mentido acerca del problema que tenía el carro, mis reclamos no fueron atendidos y demandé a Danissa ante la Defensoría.
Llevo dos años esperando la resolución. Esta situación me permitió enterarme de otras dos personas que compraron un Audi y un Qashqai que también se apagaban solos y Danissa no se hizo responsable. Además, a las llantas de mi carro se les cayó el taco a los 18.000 kilómetros; al Qashqai le sucedió parecido y tampoco se hicieron responsables.
Mauricio Vargas Barguil, Curridabat
Fútbol el Jueves Santo
En relación con la programación de partidos del campeonato nacional el pasado Jueves Santo, me pregunto: ¿no había jugadores de fútbol, entrenadores, miembros del cuerpo técnico, directivos o dirigentes que se opusieran? ¿No creen que ese día merece absoluto respeto, por las creencias de la mayoría de las personas que habitamos en Costa Rica? Lamento la ausencia de defensores de la fe y de la tradición que se atrevieran a decir “no jugamos”, “no nos presentamos”.
El fútbol no está por encima de nuestros valores. Hay 52 semanas en el año, ¿por qué jugar en Semana Santa? Siete días tiene la semana, ¿por qué jugar Jueves o Viernes Santos? Los principios y valores éticos, morales y religiosos deben estar por encima y por delante de los intereses económicos o del simple placer.
Roberto E. Guzmán Ovares, Alajuela
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