Hay marchas procesionales que pueden llegar casi a considerarse música clásica, y piezas de música clásica que se han adaptado para el acompañamiento de las cofradías. Los ejemplos son diversos, desde la marcha fúnebre de Chopin hasta la pieza que la banda municipal de Mairena del Alcor interpretó en la noche del Viernes Santo tras la Soledad de San Buenaventura. La dolorosa de la calle Carlos Cañal recorrió Castelar en una hermosa chicotá a sones nada más y nada menos que de Wolfgang Amadeus Mozart . Aquello, que dejó a los presentes encantados, fue posible gracias al arreglo que la formación de los Alcores tiene del 'Lacrimosa' de la misa de Réquiem de Mozart, versión que se debe a Daniel Carrión. Aunque la banda ya la había interpretado en anteriores ocasiones, se trataba de la primera vez que sonaba en Sevilla, en un marco incomparable como el de la atemporal noche del Viernes Santo tras la Virgen de la Soledad, que este año cumplía el 175 aniversario de su hechura por parte de Gabriel de Astorga. Mairena del Alcor ha compartido a través de sus redes sociales el fragmento en vídeo de la chicotá en la que la dolorosa del convento de San Buenaventura avanza a sones de 'Lacrimosa'. Es una de las partes más célebres y conocidas de la decimonovena y última misa escrita por el genio de Salzburgo, que murió en 1791 antes de poder terminarla . Ahora da el salto a marcha procesional para ilustrar musicalmente el dolor de la Soledad por la muerte de su hijo en la cruz.