El capitán de navío Diego Carriazo recuerda la primera vez que ascendió por la jarcia de uno de los palos del buque escuela Juan Sebastián de Elcano . Subió unos 40 metros de altura, y sin arnés. «Hubo un momento en el que las manos dejaron de obedecerme. Yo quería moverlas y avanzar, pero el puño no se abría; estaba blanco por la fuerza que hacía al agarrarme», explica a ABC. Y eso que no tenía vértigo... El almirante segundo jefe del Estado Mayor de la Armada (2º Ajema), Gonzalo Sanz Alisedo , asiente a su lado. «Miedo no teníamos, quizá algo de inconsciencia juvenil. Al principio daba respeto; al final del viaje no podían bajarte de allí. Nos encantaba...
Ver Más